

PERFILES DE LOS MÁS VOTADOS
Fernando Cordero apunta al éxito nacional
Desde el próximo 5 de enero, ‘El Corcho’ formará parte del Congreso Nacional en representación de la provincia del Azuay
Por Susana Klinkicht - Redacción Cuenca
Por Susana Klinkicht - Redacción Cuenca
Ha elaborado un ranquin nacional de los votos nominales conseguidos en las elecciones recientes y se enorgullece de que su nombre, Fernando Cordero Cueva, figure como el diputado electo con el mayor porcentaje entre todos los candidatos del país. Le sigue en la lista el ex alcalde de Loja Bolívar Castillo y hay en los primeros puestos varios otros que deben su votación a la labor cumplida en los municipios. Esto lo refuerza en su convicción de que el prestigio del Ecuador está en los gobiernos locales. No solo fue el alcalde que en 2001 festejó en Marrakech la inclusión de Cuenca en la lista de los Patrimonios Culturales de la Humanidad, transformó la imagen del centro histórico e ideó el “Megaproyecto El Barranco” ahora en ejecución; también fue el alcalde que no esquivó los conflictos, incluso ante los tribunales, con algunos sectores de la prensa, con el Gobierno central y con sus aliados iniciales Pachakutik e Izquierda Democrática. Fernando “El Corcho” Cordero siempre ha dado la impresión de que, si no fuera especialista en planificación urbana, le habría encantado idear modelos matemáticos. Los reclamos al Gobierno central los hacía acusando con cifras y estadísticas a una “mano negra” en la burocracia quiteña de perjudicar a su ciudad, al Azuay y a las otras provincias periféricas.
La elevada votación que obtuvo ahora le permitió recuperarse también anímicamente de la derrota sufrida en aquel intento por conseguir la tercera Alcaldía, en el que perdió, según la gente, porque su programa “Mejora tu barrio” y la remodelación de calles y aceras reveló, no solamente su vocación para organizar a los barrios y parroquias, elaborar presupuestos participativos y planes estratégicos de desarrollo, sino también su talento de gerente. Las mejoras se hicieron con créditos de la Banca privada, que luego los vecinos tuvieron que retribuir en su totalidad. Cordero califica de coherencia el haberse negado a ofrecer en la campaña rebajas en estas contribuciones, como lo hizo su adversario ganador. Durante su Alcaldía, no tuvo empacho en defender en los tribunales su aspiración de arrebatar al Gobierno central la mayor cantidad de competencias. Los que hayan seguido el proceso legal en torno a Autoparque y los primeros aparcamientos tarifados, saben lo que le espera a Quito con la presencia de Cordero Cueva en el Parlamento. Un alto funcionario dijo de alguna de las reivindicaciones del entonces alcalde cuencano: “Tiene razón en lo que quiere, pero ¡qué manera de pedir!”. Su tema favorito, ha dicho, será la descentralización, de la que ha calculado que “hasta ahora no ha supuesto la transferencia de un solo dólar adicional del Estado central al descentralizado”. Su lucha será por la distribución justa y el derecho de las regiones y cantones a cobrar y abolir impuestos por cuenta propia. Su mérito ha sido haber acercado a la política temas que antes le eran lejanos, como la solidaridad, la equidad de género, la participación ciudadana; su objetivo es demostrar que lo que ha logrado a escala local se puede hacer también a escala nacional. Su idea es proponer un pool de asesores para todos los diputados, de manera que nadie pueda cubrir esos cargos a título personal, ni pague con ellos favores de campaña. Luego, pretende conseguir que el Pleno trabaje más y sesione en bloques de tiempo más compactos, porque quiere recorrer el país con la misión de dar una envergadura nacional a su movimiento ciudadano. Su habilidad radica en poder “hablar hasta con el diablo” cuando se trata de llegar a acuerdos, su método es tomar la palabra hasta convencer. Negó que aceptaría algún otro cargo administrativo en Quito, cuando su nombre se barajaba para ministro. La meta de su trabajo para los próximos cuatro años es poner la mayor cantidad de candidatos en las elecciones de 2010, para que poco a poco su movimiento entre en la competencia nacional, logrando puestos cada vez más respetables. Aunque la lógica hace pensar, entonces, en aspiraciones presidenciales para 2011, Cordero Cueva alega que, “en el contexto de la política tradicional, no podría ser más de lo que he sido, porque lo he conseguido con mis propias cualidades. No tengo dinero para una campaña presidencial con las actuales reglas del juego”. Bueno pues, entonces las tratará de cambiar. Quiere que cada candidato demuestre, antes de poder ser inscrito, una mínima cantidad de adhesiones, sin escudarse en los partidos. Una vez conseguido este respaldo, el Estado debería pagarle los gastos en su totalidad. “Transparencia” es uno de sus vocablos favoritos y cuando la gente lo acusa de prepotencia, él atribuye la sensación de distancia que transmite a una “perversa timidez”, que le impide disfrutar de la “pseudo intimidad” de un coctel, por ejemplo. Prefiere las conversaciones interminables, como la que sostuvo con Freddy Ehlers a mediados de los 90, luego de que Thalía Flores, de Diario HOY, había pasado el chisme a Ehlers de su aspiración a la Alcaldía. Ehlers, que no tenía partido, adoptó el nombre del movimiento creado por Cordero Cueva con el fin de aplicar en la práctica su discurso académico sobre desarrollo y participación. De Nueva Ciudad se hizo Nuevo País y, mientras Ehlers fracasó, “El Corcho” ganó en el primer intento, sorprendiéndose él mismo y a sus colaboradores. Luego de la exitosa primera contienda electoral, pidió prestada una frase de su abuelo, el rector universitario Carlos Cueva Tamariz, y se declaró “insolvente para pagar el apoyo”. Así “redujimos a la mitad el tamaño del Municipio, salieron 500 personas y generamos empleo para más de 21 mil, a través de la obra pública”. Las consecuencias fueron un desgastante enfrentamiento con la Izquierda Democrática (ID), que dura prácticamente hasta ahora. De León Roldós se alejó cuando este se alió con la ID. Su anterior compañero de fórmula, Paúl Granda, se separó cuando permitió la nominación de su hijo Joaquín Cordero Carvallo como candidato. Su defensa: El Movimiento Ciudadano Nuevo País es una entidad democrática, en la que todas las resoluciones se hacen en asamblea, incluso ha propuesto elecciones primarias públicas para lograr la unión de los diferentes movimientos. La propuesta no tuvo eco, posiblemente porque los demás políticos perciben que en Fernando Cordero Cueva se da la curiosa síntesis de un hombre de convicciones profundamente participativas y carácter más bien impositivo. Fernando Cordero será el único diputado de su movimiento. Durante la campaña, Nuevo País dejó en claro que respalda a Rafael Correa, pero él tampoco tiene diputados. No descarta la posibilidad de un nuevo acercamiento con la RED de León Roldós, cada vez más distanciada, a su vez, de la ID. Sin embargo, “El Corcho”, para quien todo acto cotidiano es político, incluyendo sus relaciones personales y familiares, no tendrá problemas en establecer un esquema que le permita ejercer la presión necesaria para hacerse oír. Cordero, quien incluso en los juegos con sus nietos se inventa ejercicios en comportamiento político, ya ha tenido una primera reunión con grupos que reclaman la reducción de las tarifas eléctricas para poder competir. Si es necesario, dice, habrá que cambiar la Ley, para lo que se apoyará precisamente en sectores con influencia y poder. De la misma manera, trabajará para integrar, con todo el peso de su prestigio, a los movimientos ciudadanos que comulguen con su principio número uno: no hacer de la política una forma de ganarse la vida. Entre campañas, Fernando Cordero Cueva asesoró a varios municipios, tal como lo hacía con su empresa Consulcentro antes des ser alcalde; también asesoró a un ministro y a organismos internacionales. Uno de ellos le ha invitado a dar una ponencia en Washington, antes de asumir su curul en enero. (13-noviembre-2006)
