
Tomado desde El Heraldo
Jaime Guevara Sánchez
Cuando el protagonista de esta cuartilla fue alcalde de Cuenca, el pueblo lo conocía por su ‘mote’ familiar, el ‘Corcho’ Cordero. De paso, digamos que Fernando Cordero hizo una administración municipal muy acertada. Este distinguido cuencano es hoy diputado de la república. Su proverbial franqueza no ha variado en el congreso ni sobre el congreso.
En esta zacapela de intereses voraces en que se convertido la consulta popular y la posible asamblea constituyente, Fernando Cordero no tiene pelos en la lengua. Palabras más, palabras menos, Cordero dice sus verdades: “Lo que se ve y se escucha del congreso es una cosa, lo que ocurre en los pasillos es otra muy distinta, amarres, arreglos.”
Sobre la consulta popular. “Lo que quieren es quemar tiempo. En el guión del congreso posiblemente está escrito ‘aquí no pasa nada’. Hoy día vamos a discutir la reforma constitucional y la comisión se tomará veinte días para estudiar la ‘pelota’ que le ha enviado el Tribunal Supremo Electoral, y en ese lapso, la pregunta hecha por el presidente entra en vigencia por el ministerio de la ley. Es lo real, eso dice el propio reglamento. Volvemos al guión perverso trazado por el congreso. Lo que se quiere primero es quemar tiempo y después ‘caotizar’ al Ecuador. El país no quiere caos.
Yo estoy totalmente de acuerdo con el título y el contenido del diario El Universo cuando dice: “Queremos cambios, no violencia”. Nadie quiere romper vidrios y paralizar al Ecuador. El momento que haya otro bando se exacerban los ánimos, el ambiente se torna terriblemente grave; aunque tampoco creo que es algo espontáneo. Es decir, la gente que quiere cambios ya está llegando al límite de su tolerancia sobre la impertinencia de la mayoría del congreso de querer hacer lo que le da la gana, simplemente porque tiene los votos.
El rato que el legítimo derecho a las protestas pasa a ser parte de un guión preestablecido, habrá una cantidad de gente que querrá ‘caotizar’; habrá infiltrados y a lo mejor muertos. El Ecuador no quiere eso. A nombre de cambios el Ecuador no quiere violencia estúpida porque eso no sirve para nada. Lo que queremos es sensatez. Ojalá el congreso, hoy cambie el orden del día. Y si los diputados son coherentes, en cinco minutos aprueben la consulta. Ahí si, el país va a creer que esto es necesario, que no nos da miedo la democracia, y que nos sometemos al veredicto de las urnas. Por el momento, no soy muy optimista, lamentablemente no tengo sino dudas.”
Aquí termina este capítulo de la telenovela “El Gran Billete”. ¿Permitirán los defensores del el statu quo que unas gotas del gran billete mitiguen el hambre de la mayoría pobre? O, ¿decidirán publicar anuncios clasificados en los periódicos del mundo ofreciendo esclavos modernos; y así desterrar al 70 por ciento de ecuatorianos pobres?... Espere el próximo capítulo por este mismo canal.

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